
El hábito del nazareno constituye una de las señas de identidad más representativas de nuestra Hermandad, reflejando con sobriedad, respeto y recogimiento el sentido de la Estación de Penitencia. Cada elemento que lo compone responde a la tradición y al compromiso de fe de los hermanos que acompañan a nuestros Sagrados Titulares.
El nazareno viste túnica blanca con botonadura burdeos, acompañada de fajín de terciopelo burdeos, símbolo distintivo de la Hermandad. Sobre la cabeza porta antifaz de terciopelo burdeos, en el que figura el escudo de la Hermandad, manteniendo así la identidad corporativa durante el cortejo procesional. Bajo el antifaz se sitúa la medalla de la Hermandad, signo de pertenencia y devoción.
En la manga izquierda se incorpora la Cruz de Santiago, elemento que recuerda el espíritu cristiano y penitencial de nuestra estación. El conjunto se completa con guantes blancos, como muestra de pureza y respeto, así como con calcetines negros y calzado negro no deportivo, reforzando la uniformidad y la sobriedad del hábito.
Normas durante la Estación de Penitencia
Con el fin de preservar el carácter recogido del cortejo, no está permitido el uso de teléfonos móviles ni relojes inteligentes, así como cualquier tipo de maquillaje o fumar durante la procesión.
Este hábito no es únicamente una vestimenta, sino una expresión visible de fe, compromiso y respeto hacia nuestra Hermandad y hacia la Estación de Penitencia que realizamos cada año. Se recuerda, que según establecen nuestras Reglas, los nazarenos deben de llevar el cirio en la cintura durante toda la Estación de Penitencia.






