ANTIGUO CONVENTO DE SANTA CLARA
FUNDACIÓN 1498
Por Javier López Delgado
Archivo de la Hermandad
La fundación de conventos y monasterios era algo habitual durante la Edad Moderna, los principales impulsores de estas creaciones eran las órdenes religiosas o las casas señoriales, estas últimas promovidas por diversos factores como repoblar territorios, controlar el espacio, hacerse presentes en otras poblaciones, expiar sus pecados u ofrecer un servicio religioso al centro urbano.
Estos lugares tenían diversas tareas, la primordial era la espiritual y luego ejecutaban una serie de labores como mantener el huerto o una faceta más literaria.
La presencia Franciscana se establece en Marchena en 1366 debido a la fundación del Convento de Santa Eulalia, el cual se encontraba a las afueras de la villa. Aunque no es hasta 1420 donde aparecen los primeros documentos cediendo dicho espacio al uso religioso concretamente a los Franciscanos Recoletos.

Ilustración I: Compás del Convento de Santa Clara en 1951 aproximadamente.
Con la presencia ya de frailes Franciscanos en el municipio, Doña Elvira González de Benjumea y Doña Juana González de Lucenilla, dos marcheneras viudas y sin descendencia, deciden fundar en 1498 el Convento de Santa Clara bajo la autorización del romano pontífice Alejandro VI, este estaría destinado a albergar a mujeres por lo que la presencia de la Orden Franciscana Clarisa también radicara en la localidad .
Esta fundación, a diferencia del resto, no es por medio del Ducado de Arcos. Es por este
motivo por lo que el alcalde de villa Don Diego Fernández se opone a dicha fundación ya que la veía como una intromisión en su ámbito jurisdiccional. En 1501 se erigió oficialmente el
convento por parte del provincial de los franciscanos. A pesar de no ser una fundación directa por parte del ducado, si fueron frecuentes sus donaciones al convento así como el ingreso de
sus descendientes en él.
Santa Clara contaba con numerosas dependencias como la iglesia, compás, coro, claustro, huerta, refectorio, cocina, sala de labores o enfermería, donde las religiosas clarisas realizaban sus actividades diarias. La salud del cenobio franciscano siempre fue buena llegando a contar con más de cincuenta religiosas en 1728.

Ilustración II: Plano del Convento de Santa Clara antes de la demolición.

Ilustración III: Torno del compas del convento.
Una de las religiosas mas insignes que estuvieron en el convento fue la Venerable Sor María de la Antigua, quien proveniente de Cazalla de Sierra ingreso en Santa Clara en 1579 con trece años. Es aquí donde desarrollaría su narrativa de carácter místico. Su obra Desengaños de religiosas y almas que tratan de virtud nos muestra algunas de las experiencias vividas durante el S.XVI en el Convento, como la visita del Stmo. Cristo de San Pedro al cenobio la tarde del Viernes Santo, momento de gran emoción y que ya nos muestra la relación de las hermandades con este Convento.
Las descripciones sobre el convento se centran en el claustro con galerías de arcos
escarzanos sobre pilares en la parte superior y de medio punto en la inferior como se puede
observar en varios documentos gráficos que se conservan.
La iglesia consta de una sola nave cubierta por una armadura rectangular que debido a
la reforma de la techumbre en 1994 se sustituyó por una bóveda de cañón. En el centro de la nave podemos ver un arco triunfal apuntado que da paso al retablo realizado por Juan Fernández de Lara en 1642. Este retablo clasicista decorado profusamente con guirnaldas, motivos florales y frisos, cuenta con cinco calles y tres cuerpos más el ático y se articula
mediante columnas dóricas, jónicas y corintias. La calle central la presidían la imagen de Santa Clara en el segundo cuerpo y sobre el Sagrario se encontraba Nuestra Señora del Buen Suceso ambas rodeadas por sendos resplandores. A los pies de la iglesia se encuentra el coro
alto fechado en 1756, compuesto por una celosía de madera policromada donde en su parte superior e inferior se puede leer el lema “Concebida sin pecado original”.
La entrada a esta iglesia no es la primitiva, ya que la actual fue ejecutada por el alarife
local Nicolas Carretero en 1773. Esta se encuentra realizada con ladrillos avilotados y presenta columnas toscanas, sobre ellas un friso decorado con metopas y triglifos , bajo los mismo encontramos el dintel que da acceso al templo. Rematando la fachada encontramos una hornacina con la imagen de Santa Clara , flanqueada por dos emblemas; las cinco llagas y corazón envuelto en llamas.
Santa Clara sería un convento de plena actividad hasta 1972 cuando la comunidad de franciscanas clarisas decide abandonar el municipio por diversas razones entre otras la económica y la alta edad de las religiosas que allí residían. Estas tras el cierre fueron a diferentes conventos de la Orden como el de Estepa. La última abadesa fue la Hna. Sor Clara de la Eucaristía Olvera López y el último capellán que asistió a la comunidad fue D. Juan Ramón Gallardo Soriano. El convento paso a formar parte de la Hermandad de la Humildad tras su compra 1975.
La Hermandad de Nuestro Padre y Señor de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de los Dolores , cuyas reglas fueron aprobadas por la autoridad eclesiástica el 14 de Febrero de 1821 estuvo íntimamente ligada al Convento de Santa Clara desde su fundación.
Esta hermandad se encontraba establecida canónicamente en el Convento de San
Francisco fundado en 1530, y en sus primitivas reglas tenían la obligación de sacar en la noche del Jueves Santo al Señor de la Humildad y a Nuestra Señora de los Dolores en piadoso Vía – Crucis hasta Santa Clara donde se rezaría la última estación y se manifestaría un sermón sobre la Pasión y Muerte de Cristo.

Ilustración IV: Fachada del Convento de Santa Clara antes de ser demolida, en su portada se podía leer el lema «EGO VOUS SEMPER CUSTODIAM».

Ilustración V: Retablo mayor realizado por Juan Fernández de Lara antes de su restauración en 1993 – 1994.
Por esta vinculación tan estrecha con las hermanas clarisas y con su convento, al
enterarse la Hermandad del cierre del mismo y su puesta en venta con la capilla incluida, la junta de gobierno presidida por D. Juan Ramos Conejero decide hacerse cargo de la compra del convento para así garantizar su estancia en tan santo lugar. Actualmente de todo el complejo conventual y sus dependencias solo queda la capilla, el resto del conjunto fue
tristemente demolido para afrontar los gastos de la compra y construir viviendas familiares por parte de hermanos de la corporación.
Desde 1975 hasta la actualidad, la Hermandad es la encargada de preservar y cuidar la capilla realizando numerosas obras desde su adquisición. Dos de las mas reseñables fueron la realizada en 1993-1994 con el arreglo de la techumbre de la nave, así como la restauración del altar mayor donde fue sustituida la posición de la imagen de la Virgen del Buen Suceso por la
del Señor de la Humildad, pasando esta a presidir el retablo. También fueron eliminados los resplandores pertenecientes a la imagen de Santa Clara y los de Nuestra Señora del Buen Suceso. Otra gran obra fue realizada en 2011 con el cambio de la soleria del templo, eliminado así una serie de escalones haciendo más accesible la entrada y aportando un nuevo pavimento de mármol al templo. Durante estas dos grandes reformas las imágenes titulares de la hermandad fueron trasladadas a la Parroquia de San Sebastián donde se ubicaron en la Capilla de la Virgen de los Desamparados por cortesía del entonces párroco y director espiritual de la hermandad D. Antonio Ramírez Palacios.
Debido al estrecho vínculo de la Hermandad de la Humildad tanto con el convento como con la comunidad de hermanas clarisas, el 19 de marzo de 2010, siendo Hermano Mayor de la corporación del Miércoles Santo D. Antonio Ruiz Molina, se aprueba por unanimidad en Cabildo General Extraordinario incluir como titular de la misma a Santa Clara de Asís.
Fuerte es la devoción que los ”macaqueros” y el pueblo de Marchena en general
procesan a esta santa franciscana quedando patente en el elevado número de hermanas de la Hermandad que portan el nombre de Clara o las decenas de novios que van a llevarle huevos para que la meteorología no les estropee el día de su boda. Cada 11 de agosto se celebra Solemne Misa en su honor , recordando con cariño los más de quinientos años que unas santas mujeres estuvieron haciendo paz y bien en nuestra localidad.

Ilustración VI: Clarisas en el claustro del Convento con el cuadro de la Venerable Madre Antigua.






